martes, 13 de noviembre de 2018

El puente sobre el Odiel de la Mina del Tinto-Santa rosa

DE UN ARTÍCULO PUBLICADO EN HUELVA BUENAS NOTICIAS DE DON EMILIO ROMERO (25/1/2015) Y PUBLICACIONES VARIAS DEL BLOG PATRIMONIO MINERO-INDUSTRIAL

Haciendo un poco de historia para conocer los parajes que podemos ver en la Ruta del Odiel, hay que decir que las minas de Tinto y Santa Rosa fueron poco trabajadas en la antigüedad. Los primeros trabajos en época moderna datan del periodo 1864-1866. En 1867 es titular de Santa Rosa Emilio Bernard. Situadas en el término municipal de Zalamea la Real, fueron abandonadas en 1868 e inspeccionadas para su producción  por Tomás Gallart, Jefe de trabajos de Minas de Sotiel-Coronada, habilitando el terreno para su explotación a partir de 1895. En 1871 el ingeniero Cossío planteó ensayar el procedimiento de “esponja de hierro” para obtener cobre en estas minas, pero paró un año después.
Hacia 1901 adquirió las minas la entidad belga Societé Anonyme Mines de Cuivre Tinto-Santa Rosa que iniciará la corta en El Tinto. Para resolver el transporte del mineral, en 1904 construyó un cable aéreo hasta la estación de Calañas en el FC Zafra – Huelva. Disponía la mina de una cementación propia denominada Turnio. El 2 de mayo de 1905, adquirió las minas The United Alkali Co., Ltd. A partir de 1909 se eliminó el cable aéreo y la pirita se transportaba por un ramal de 762 mm y 8 km. hasta la cementación de Las Viñas (Sotiel) para su lavado y descobrización de las menas.

Puente del Tinto Santa Rosa. Propiedad Robert Demilie Kaesmacher

La obra más importante de este ramal fue la construcción de un puente metálico de celosía sobre el río Odiel, de 126 metros de largo y 19 metros de altura respecto al río, sostenido por cinco pilas de mampostería de piedra que son los únicos restos que se conservan de esta infraestructura, ya que fue vendido en 1942 a la Unión Española de Explosivos que lo desguazó.

 Puente del Tinto, cien años más tarde

Contó con quince locomotoras de vapor: 1 Sotiel, 2 Coronada, 3 Zalamea,  4 Meneses, 5 Schiappa, 6 Gallart, 7 Odiel, 8 Tiberio, 9 Tyne, 10 Tejón, 11 Halcón, 12 Gavilán, 13 Milano, 14 Grillo y 15 Parra Gorda.
Alkali continuó la extracción en la corta y potenció la minería subterránea hasta enero de 1931, año en que paralizaron los trabajos en las minas y el ramal de ferrocarril debido a la recesión mundial y la bajada del cobre.
El último transporte hacia Las Viñas se efectuó un año antes.
Realmente esta pequeña línea era un ramal de 3.700 ml entre las de Sotiel hasta las de Santa Rosa y a través del Ferrocarril de Sotiel Coronada a El Cuervo rendía en el Ferrocarril de Buitrón.


Ferrocarril entre las minas Tinto-Santa Rosa y la cementación de Las Viñas, Autor desconocido, Fondo J.R. Copeiro del Villar

CALAÑAS, 2018


lunes, 5 de noviembre de 2018

La religiosidad en el siglo XVIII en el Campo de Andévalo


Con la lectura del libro La vida rural en un lugar del señorío de Niebla: La Puebla de Guzmán (siglos XVI al XVIII)” del autor Don Francisco Núñez Roldán y publicado por la Excma. Diputación Provincial de Huelva en 1985, en su apartado 9.3, Los modos de vida y la religiosidad, donde refiriéndose al siglo XVIII concretamente hace un relato que me ha enseñado y del que quiero hacer un breve resumen para que cada cual saque sus propias conclusiones:

“ En el siglo XVIII, la religiosidad popular en España, era tan exuberante y jovial que se mezclaron en ella lo sagrado y lo profano. Para intentar reconstruir las vivencias religiosas en el Campo de Andévalo durante esas fechas podemos basarnos en los datos que aportaba el visitador general del Arzobispado de Sevilla en sus inspecciones a la zona para el mejor cumplimiento no sólo de las obligaciones pastorales de los sacerdotes, sino también para la corrección de las costumbres populares, toda vez que éstas se alejaban a menudo de la línea doctrinal establecida.

(El 31 de julio de 1.751 el Arzobispo Coadministrador de Sevilla envía a los Alcaldes de Calañas y Valverde sendas cartas en las que se les insta a “celar el que no haya bayles provocativos, cantares lascivos ni cosa que pueda ofender la pureza e integridad de las costumbres christianas” en las noches que anteceden a la festividad en que se solemnizan a Ntra.Sra. de la Coronada y de España.)


 

El cura rural no solía tener una instrucción sobresaliente y menos aún el pueblo llano. Aquel estaba obligado a explicar y enseñar la doctrina cristiana a éste durante los días de fiesta, con apercibimiento de que si no lo hacía, sería castigado por la autoridad eclesiástica. Debido a que las tareas agrícolas no se abandonaban bajo ningún concepto, el incumplimiento religioso era normal y la inobservancia de los preceptos dominicales era habitual.

Pero una de las manifestaciones de religiosidad más importantes, aparte las fiestas y romerías, lo constituyó la organización de hermandades y cofradías. Éstas estaban instituidas bajo la advocación de algún intercesor celestial cuya imagen era sacada en procesión por los hermanos.

En Calañas, en el siglo XVII, existían ya las cofradías del Santísimo Sacramento, Vera Cruz, Nuestra Señora del Carmen, Ánimas y Nuestra Señora del Rosario y en el siglo XVIII la Hermandad de Nuestra Señora de la Coronada.



Según Marcelin Defourneaux que escribía sobre la España del siglo de Oro, “todo era pretexto para la fiesta”. No existía pueblo grande o pequeño, rico o podre, que no celebrara algún festejo.

Con la participación popular en las prácticas oficiales de la Iglesia, lo que se procuraba era conseguir la protección y el auxilio divino (salud y suerte). La mejor demostración de apoyo en los patronos o santos eran sus fiestas anuales, cuyo origen se encuentra en la misma comunidad rural o a veces, impuestas por la jerarquía eclesiástica, política o señorial.

La fiesta patronal supone a diferencia de las fiestas comunes en toda la Cristiandad (Natividad, Domingo de Ramos, Corpus, Asunción, etc.) una reafirmación de la conciencia de diferenciación de la comunidad respecto a otras comunidades.

Damos especial consideración a la coincidencia que existe entre la fiesta religiosa y la feria económica allí donde ésta se celebra, por lo que la fiesta sagrada, pocas veces se presentaba en estado puro. El ritual religioso y el económico se fundía inexorablemente en la mayoría de los casos.

La religión, los santos, acercan y rompen las distancias, convocan a las gentes más variadas, provocan sociabilidad. Si la mayoría de los patronos son santos varones, junto a ellos no puede faltar María, la Virgen Madre. El culto a María es elemento fundamental de la religiosidad andaluza e ibérica por extensión. La Virgen, antes que mujer, es madre y como dice un autor portugués “uma mâe de substituiÇao”. 



Las fiestas marianas son las más brillantes y las que han sobrevivido, pese a su remoto origen, a todas las transformaciones sociales, políticas e incluso religiosas operadas en nuestra sociedad. Todas tiene una tradición secular y profunda. El origen de sus devociones se remonta, en casi todos los casos, al siglo XV. Fue en ese siglo donde tuvo lugar la Reconquista, cruzada contra los musulmanes y que se puso y ganó bajo la advocación de María. Todas las imágenes se aparecen o son encontradas por personajes representativos del área geográfica en cuestión (cazadores, marineros, pastores, etc.). Las imágenes son encontradas sólo por una persona, nunca por el colectivo y se produce en el medio natural, el campo, alejado de los centros de población, afirmando así la fe del grupo al que va destinado el mensaje.  

CALAÑAS, 2018   

martes, 23 de octubre de 2018

Prenda calañesa del siglo XVIII


Doña Manuela Borrero Peral, maestra sevillana nacida el 12 de diciembre de 1892, que fue Profesora Numeraria de Labores y Economía doméstica y Vicerrectora de la Escuela Normal de Huelva, en el año 1921 realizó un estudio de la casa y del ajuar en la comarca del Andévalo, recopilando multitud de objetos relacionados. Éste estudio llamado El traje en la provincia de Huelva : Fiestas, costumbres  y la casa en la región del Andévalo, fue publicado en " La Revue des arts populaires de Praga".  
Entre esos objetos contenidos en el estudio, aparece dentro de la indumentaria infantil UNA CAPA DE CRISTIANAR de lana verde con cuello de lienzo beige (tafetán) de una longitud de 51,50 cm y un vuelo de 154,50 cm, adquirida en Calañas a la tía María la Carpintera (posiblemente se trate mi bisabuela por parte de madre, familia a la que apodaban "los carpinteros"). Ésta capa está datada entre los años 1701 y 1800, siendo recuperada por el Museo del Traje el 6 de septiembre de 1934.



CALAÑAS, 2018

miércoles, 17 de octubre de 2018

Artesanía calañesa: EL BARQUINO


         Un elemento muy utilizado en tiempos
 pasados fue el barquino, como recipiente 
para líquidos, sobre todo para agua, y por la 
gente del campo, ya que cuando se iba 
“hacer la era”, no faltaba ese barquino chorreando agua colgado en algún lado de la parva, o también en las huertas solía verse semejante objeto.


     ¿ Que necesitamos para confeccionar un barquino ?


  • - Primero y esencial, una piel de chivito no demasiado grande para que resulte manejable, y por supuesto hay que desollarlo cerrado ( no abriéndolo por la barriga), es decir, cortándolo por el rabo, las patas y la cabeza. 

  • - Se busca casca de encina ( si es de la raíz mejor), se maja y se cuece. 

  • - Una vez hayamos amarrado el pellejo, lo llenamos con la casca y el caldo cuando se hayan enfriado, y lo dejamos así durante 15 o veinte días. 

  • - Después de vaciado, amarramos ya los cortes en manos, patas y ombligo con unas botanas de corcho, y colocamos en el cuello una boquiruela de madera del tamaño propio.
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  • - Cuando haya sido endulzado con cambios constantes de agua, podrá ser utilizado.






 CALAÑAS, 2018