Mostrando entradas con la etiqueta Calañeses en el Nuevo Mundo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Calañeses en el Nuevo Mundo. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de agosto de 2017

Calañeses en el Nuevo Mundo



AÑO 1619.- JUAN GIL DE SANTA CRUZ.-  Natural de Calañas, Condado de Niebla, hijo de Juan Gil y de Ana Ramírez. Se quiso examinar de Piloto (para gobernar navíos) de la Provincia de Tierra firme e Islas de Barlovento y que había cursado la carrera de Cosmografía, hecho certificado por Don Antonio Moreno, licenciado, catedrático y cosmógrafo de la Casa de la Contratación.  
   




      


1635.- JUAN GONZÁLEZ MÁRQUEZ.- Natural de Calañas. Se ha encontrado un Auto sobre Bienes de Difuntos en las minas de plata de la provincia de Sultepep (México) donde trabajaban indios y esclavos. Aparecen como herederas, sus hermanas Isabel Suárez y Catalina Márquez. Se encuentra custodiado en el Archivo General de Indias de Sevilla con el código de referencia ES.41091.AGI/10.5.11257//CONTRATACIÓN,385,N.1,R1. 

       




1766.- JOSE GONZÁLEZ CEBALLOS.- Natural de Calañas. Aparece un expediente de información y licencia de pasajero a Indias a su nombre, como mercader y factor, con sus criados Diego Gómez, natural de Calañas, y Gonzalo López, natural del Castaño del Robledo, a Veracruz, llevando relación de su cargamento.  Se encuentra custodiado en el Archivo General de Indias de Sevilla con el código de referencia ES.41091.AGI/10.42.3.303//CONTRATACIÓN,5509,N.1,R1.







CALAÑAS, 2017


martes, 2 de junio de 2015

Calañeses en el Nuevo Mundo (DIEGO MARTÍN HIDALGO. Año 1604)




DIEGO MARTÍN HIDALGO, natural de Calañas, en el Campo de Andévalo, hijo legítimo de Lorenzo Martín Hidalgo y Teresa Ordóñez, otorgó testamento en la villa peruana de Cabana (fundada como Santiago de Cabana es una ciudad del centro-norte del Perú, capital de la provincia de Pallasca, ubicada en la zona norte del departamento de Ancash. Su fundación data del 2 de enero de 1857, sin embargo su origen se remonta a la época preincaica), en presencia del teniente de corregidor Juan de Carvajal el día 3 de noviembre de 1604.
 

Con anterioridad había hecho otra carta de últimas voluntades en el poblado de Moho (es una ciudad del sureste del Perú, capital de la Provincia de Moho (Departamento de Puno), situada al noreste del Lago Titicaca, en plena Meseta del Collao. Esta localidad recibe el apelativo de Jardín del Altiplano por la abundancia de flores en las casas del pueblo) ante también teniente corregidor Gaspar de Solís y el escribano Antonio de Ausola en la que dejaba por herederos al primero de ellos y al Padre Hernando de Rivera. Éste documento que estaba guardado en un bohío (chamizo) tapiado, situado cerca de la casa que tenía en el Valle de la Ricaja se consideraría por no válido renovando al albaceazgo de los citados Solís (corregidor) y Rivera (clérigo), sin que ello afectase en ningún modo a su honra y buena fama. En su lugar nombraba como heredero universal al clérigo Pedro de Mancilla. beneficiado de la Iglesia de Cabana. No se entremetería en el cumplimiento de su voluntad ninguna autoridad civil ni eclesiástica.
Como no sabía escribir firmó a su ruego el Notario apostólico Diego Álvarez. A las pocas horas de haber tomado ésta determinación, se personó de nuevo ante Juan de Carvajal para manifestar por vía de codicilo (es una disposición que el testador añade a su testamento con posterioridad a ser otorgado)  y en descargo de su conciencia, que tenía en Calañas dos hermanas llamadas Catalina y Ana a las que dejó solteras cuando se embarcó en Sevilla para las Indias; se les enviarían a cada una 250 pesos para ayuda a su casamiento. Si alguna había muerto heredaría la otra, si habían fallecido ambas heredarían sus respectivos hijos y en caso de que ninguna tuviera descendencia lo haría su hermano Pedro Hidalgo, casado en Moguer, al que adjudicaba otros 500 pesos. Si tampoco él dejara herederos legítimos, se establecería con los 1000 pesos en la Iglesia Parroquial de su Villa natal Santa María de Gracia, una capellanía (beneficio eclesiástico) de misas por su alma y la de sus padres, de la que sería patrón su pariente más cercano. Firmaron como testigos el licenciado Juan Matías de Mendoza, cura de Moho, Juan Gahona y Juan de Brito.

* Manuel Sánchez Pérez. Revista Virgen 1996 

CALAÑAS, 2015 

viernes, 22 de mayo de 2015

Calañeses destino El Nuevo Mundo (ALONSO GONZALEZ. Año 1535 y JUAN BERNAL RODRÍGUEZ. Año 1608)

Revisando un fichero de datos que he localizado en el Archivo General de Indias (Sevilla), Casa de la Contratación, encuentro datos relativos a vecinos de Calañas que en distintas épocas viajaron a distintos lugares de América y cada uno con un motivo diferente, como hemos visto ya en la entrada relativa al viaje del cura (1587). 

Ahora nos ocupamos de ALONSO GONZÁLEZ, calañés hijo de Bartolomé Domínguez y Marina Suera (así aparece asentado y con la salvedad que su primer apellido no es el mismo que el del padre). Hay un apunte en un Libro de Asiento de Pasajeros registrado en la Sección de Contratación 5536, L.3, F.196 (4) de fecha 9-4-1535, descripción incluída en el Catálogo de Pasajeros a Indias, volumen II, como vecino de Calañas (Huelva, España) y destino a Veragua (provincia, jurisdicción antigua, Panamá).

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

En la Revista de Feria del año 2006, Don Manuel Sánchez Pérez, nos relata con muchos detalles el viaje a Perú de otro calañés, éste en el año 1608:




JUAN BERNAL RODRÍGUEZ, natural de Calañas, del Campo de Andévalo, hijo legítimo de Alonso Bernal y de Isabel Rodríguez, que embarcó en los muelles de las Mulas, junto a la Torre del Oro en Sevilla y emigró a las Indias estableciéndose en el Perú el 16 de abril de 1608.

Fue llevado en estado de extrema gravedad al hospital de San Andrés de los Reyes por cuatro hombres de su mismo color. No ofrecía ningún signo de violencia, y murió a las pocas horas de ingresar sin poder hacer testamento ni confesarse. Se le enterró en presencia del capellán del centro.

En los calzones que llevaba puestos, tenía una carta firmada por su hija, Isabel Bernal, en la que le rogaba que no se olvidara de ella, y además le comunicaba que su hermano José se había marchado al Perú para informarle de la muerte de su madre y aún no había sabía si lo había encontrado.

Álvaro Caballero Bazán, en cuya casa estuvo alojado, dijo que había una silla de montar, pues iba con frecuencia en caballo a Campeche (uno de los 31 estados que, junto con el Distrito Federal, conforman las 32 entidades federativas de México)  y dos petacas, cuyo contenido desconocía por estar cerradas con llave. Abiertas, ante testigos, se hallaron en ellas 26 pesos y 6 reales en dinero, y además, 150 varas de tela, 57 cuchillas normales, 20 vainas carniceras, un atado de cintas blancas, 5 madejas de seda de distintos colores, 2 jubones y una espada con su talabarte y pretina. Éstos enseres alcanzaron un valor de 280 pesos en la Almoneda, celebrada en los Reyes el día 21 en presencia del Juez de Bienes de Difuntos Don Juan Fernández de Recalde. De dicha cantidad, se abonaron 51 y 6 reales para los gastos de entierro y otros trámites.

En 20 de noviembre de 1610, el Contador de la Contratación, dió testimonio de la llegada a aquella casa de 61.431 maravedíes, traídos de tierra firme en el galeón San Pablo, de la flota del general Jerónimo de Portugal. De dicha cantidad quedaron depositados en Contaduría, 202 pesos y 4 tomines, una vez deducidas las costas fletes y averías.

La carta requisitoria llegó a Calañas el día 24 del mismo mes, siendo voceada por el pregonero del cabildo Luis Bonega y leída por el sacristán mayor de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de Gracia, Pedro Flores, el domingo día 28. No sabemos por qué razón, pues no hay constancia de parentescos, ésta carta también se envió a las justicias de Huelva, voceándose por el pregonero del cabildo Bartolomé Martín, el sábado día 27 y leída por el sacristán mayor de la Iglesia de San Pedro al día siguiente.

El día 1 de diciembre, el marido de Isabel Bernal, Alonso Benítez Galán, se personó ante el Alcalde ordinario de Calañas, Alonso González Infante. Solicitando las preceptivas diligencias de acreditación de personalidad, testificaron en ellas, el barbero Lorenzo Ramos y Lucas Rivera. La tan referida Isabel, dio poderes, primero al procurador de Calañas Don Diego Cruzado y posteriormente, por traslado de residencia a Sevilla, al vecino de dicha ciudad, Bernabé Núñez, a quién por orden de los Jueves de la Real Casa, le fue entregado el dinero correspondiente el día 10 de enero de 1611.



CALAÑAS, 2015