martes, 4 de noviembre de 2014

DON TOMÁS GALLART GONZÁLEZ (El marqués de Calañas)



         Don Tomás Gallart González nació el 13 de mayo de 1856 en Almuñecar (Granada). A los nueve años se queda huérfano de padre y comienza a trabajar en una fábrica de azúcar por dos reales chicos. Con 13 años se dedicaba a arreglar las cinco máquinas de vapor de esta fábrica molinera por 5 reales. Con 15 años trabaja de día con las máquinas y de noche con los aparatos de fabricación. Así discurre su andadura como “pinche” en el taller y hace frecuentes viajes a Sevilla en barco para transportar la mercancía que producía la fábrica.


Familia GALLART
 
         De esta manera comienza a trabajar como aprendiz de mecánica moderna en el taller del Sr. Grosso, a donde se marcha con 20 reales. Para ayudar en la maltrecha economía familiar enviaba a su madre primero la mitad de tres pesetas diarias, luego un cuarto de pesetas y el segundo año 5 pesetas. Del taller del Sr. Grosso se fue a otra fábrica donde construían máquinas de vapor y montaban maquinaria. Al año de encontrarse allí trabajando obtiene uno de los mejores sueldos. Se encargó también de una fábrica, a 10 pesetas diarias y el dueño le encargó el montaje e instalación de las máquinas en la mina del Carpio, a 12’50 pesetas diarias con 19 años. Al mismo tiempo le encargaron la maquinaria de la mina de Cueva de la Mora, optando por quedarse en esta última, a 18’25 pesetas diarias. Ambas transportaban pirita cobriza. En 1883 se convierte en subdirector de las minas de Sotiel Coronada con un sueldo anual de 9.000 pesetas. Allí montó todo el taller: máquinas de tracción, el muelle y los aparatos mecánicos. Tenía la mina una población de 1.600 obreros. 

Ferrocarril Sotiel-Tinto-Santa Rosa
 
         Trabajó por cuenta propia la explotación de minas y beneficios de aguas ferrocobrizas y siendo subdirector de Sotiel se ganó con otros tres compañeros 9.000 duros con el arriendo de las minas del Carpio. A su salida de Sotiel (1893), después de explotar por arriendo la mina Peña de Hierro, con dos amigos extranjeros compró la mina del Tinto, con cuya explotación se habían arruinado varios empresas. Amplió a Santa Rosa, después de pagar el cable aéreo de transporte, las instalaciones de numerosas máquinas de vapor, los talleres, las construcciones. Obtienen numerosos beneficios los tres copropietarios explotadores con una población obrera de 600 familias aproximadamente. 

         
         El cable aéreo se construyó entre los años 1896 y 1904. Pero no es hasta el año 1906 cuando se realiza su proyecto oficial por el ingeniero D. José Albelda para darle validez al mismo, una vez que la compañía “The United Alkali” compra la mina del Tinto y Santa Rosa. A partir del año 1909 se comienza a construir el ramal que unía las minas del Tinto Santa Rosa y Sotiel Coronada con la línea del Buitrón a San Juan del Puerto. Una de las locomotoras que tenía este ramal, la número 6, se llamaba Gallart. 

Máquina del ferrocarril Buitrón-San Juan del Puerto

      Resulta curioso que en la Exposición Universal de París (1900) existiera una representación de las minas del Tinto y Santa Rosa, donde se expusieron muestras de minerales de pirita y de cobre. Las muestras expuestas eran, particularmente, de mineral “pobre” y de pirita ”amarilla” del Tinto, encontrándose restos de la explotación romana. También se exponían útiles, vasos y trozos de estructuras que databan de la época romana. Una corta de las minas, una carta geológica, los diseños relativos a una cable aéreo de 7 kilómetros de longitud y un puente suspendido, estaban expuestos en esta exposición. 



      Tomás Gallart era conocido como el “Marqués de Calañas”, fue el primero que trajo la electricidad a Valverde del Camino y suyo era uno de los primeros coches que circularon por nuestro pueblo. Se caso con Fernanda Nieto, natural de Lora del Río, con la que tuvo varios hijos, que se exiliaron a México y a la Argentina. Una de sus hijas, Fernanda, se casó con un belga, Guillermo Boeck, quién posiblemente sea el joven que aparece en la postal que ilustra este reportaje. Como prueba a su heroicidad en el rescate de un obrero siendo él maquinista, se le otorgó la gran Cruz de la Orden de Carlos III, posiblemente coincidiendo con la visita de la Regente María Cristina y de su hijo Alfonso XII a Huelva para la celebración del IV Centenario del Descubrimiento de América (1892).

Mi agradecimiento a Doña Aurora Montín, autora del anterior artículo. (Historiadora. Valverde del Camino. Huelva)

CALAÑAS, 2014


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