miércoles, 29 de abril de 2015

Las Posás, en la carretera de Sotiel Coronada a Calañas.




Tomando como base y principal fundamento de ésta entrada el Artículo de Don Manuel Sánchez Pérez publicado en la Revista de la Virgen de la Coronada del año 1998 titulado "Las Posá", me permito hacer una síntesis del mismo y añadir algunas fotos o datos tomados de otras fuentes, para hacernos ver la importancia que tuvieron y que tienen para los calañeses esas casitas localizadas al principio del núcleo urbano, en la margen derecha según bajamos de Calañas a Sotiel Coronada. 





El término "posá" está definido de forma similar en cualquiera de los diccionarios que podamos consultar. Así, la Real Academia Española, la define como " establecimiento económico de hospedaje que solía servir de aposento destinado a albergar viajeros, en ocasiones sus carros, caballerías, etc." y en la Enciclopedia libre Wikipedia podemos leer algo similar:                        "establecimiento ubicado sobre rutas lejos de las ciudades donde los viajeros pueden encontrar alojamiento y usualmente comida y bebida. Sirven como lugares de encuentro de viajeros y lugareños. En ellas se daba alimento y descanso a los animales que llevaban a los viajeros".

Ésta segunda definición se aproxima más al cometido que realizaron "nuestras Posás".

Según Sánchez Pérez, existen desde principios del siglo XVIII, y eran un punto obligado de descanso para arrieros, viajeros, profesionales de todos los oficios ambulantes que se adentraban por los difíciles caminos desde Sevilla al Condado y luego hacia Extremadura y Portugal y viceversa. Éste obligado enclave era cita de caminantes y referencia que señalaba a Sotiel en los mapas de nuestra red de caminos reales.

Según decía nuestra poetisa Doña Isabel Tejero de los Reyes en la página número 24 de su libro Memorias de Calañas, el ermitaño Tío Juan Manuel era propietario de una de las Posás.

Éstas Posás, de grandes puertas, tenían enormes chimeneas de campana y en su parte trasera había unos barracones de madera que eran las cuadras para las caballerías. Acogían a lateros, esquiladores, talabarteros, afiladores, paragüeros, arrieros que contrabandeaban con Portugal y otros que acarrearon harina maquiladora desde los molinos del Odiel.

En nuestra historia reciente, casi todos los romeros hemos hecho una parada obligada en las Posás y también las Hermandades lo utilizan como punto de referencia donde hacer los preparativos de la entrada de la Virgen en Sotiel.

El pequeño bar instalado en la casa de José María y Mateo, donde su madre nos deleitaba siempre con un excelente café de puchero y una fresca ración de agua del pozo del corral, era lugar de reposo y cante, donde la familiaridad y la dádiva eran elementos cotidianos de cada romería. Ahora, el Bar La Adelfa, suple aquellos menesteres tan deseados por el romero, haciendo que el lugar mantenga su compromiso histórico con el viajero o caminante.


CALAÑAS, 2015


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