miércoles, 29 de junio de 2016

LA EMPRESA STUTZ Y EL CINE TROYANO

No quería dejar (temporalmente) como hago cada año por éstas fechas mis aportaciones al blog, para centrarme en las vacaciones estivales, sin hacer una entrada dentro de la línea del mismo y que no es otra que hablar de "COSAS DE CALAÑAS".
En ésta ocasión, y a pesar de que en su tiempo se trató de un negocio para sus propietarios, cuento una breve historia del Cine Troyano, ya que la repercusión social que tuvo el cine en Calañas en los años que duró, creo fue de máxima importancia. 
Aprovecho en dedicarlo a mi madre, en el día de su 103 cumpleaños (si hubiese vivido claro).

A finales de 1.941 la empresa de Don Alberto Stutz, compró dos casas en la calle Don José Troyano, los números 41 y 43 propiedad de Pepe el Modisto para construir el cine, siendo realizada por los albañiles del pueblo. Fue inaugurado el 8 de octubre de 1.944 con la película "Si yo fuera Rey", de Ronald Colman,


        


completando el programa el NO-DO nº 77 de la actualidad Mundial. Nodo número 77 (19 junio 1944)





Hagamos un poco de historia, retrocediendo algunos años en el tiempo para conocer las raíces de ésta empresa local que duró en Calañas hasta el mes de abril del año 1974, según datos recogidos del domicilio de los propietarios y la información aproximada de alguno de sus familiares directos. El día 21 de abril se da por finalizada la "vida" del Cine Troyano de Calañas, con la proyección de la película "Siete novias para siete hermanos", de Jane Powel y Howard Kell, a la que asistieron 118 adultos y 55 niños con entradas de 20 y 10 pesetas respectivamente.



               

            

     A principios del  siglo XIX, y del matrimonio formado por Benito LLanes Rico y Carmen Naranjo Lossa, en la localidad minera de Valdelamusa, nacen cinco hijos: Juana (1904), Emilia, Felisa, Luisa y Pepe. A los pocos años del nacimiento de Juana se traslada la familia a vivir al número 40 de la calle Cervantes, casa que había sido construida en el año 1893 por sus familiares.


 




Con motivo del fallecimiento de Benito LLanes, su esposa, Carmen, crea la "Fonda Calañas", en la que se alojaron a lo largo de los años multitud de huéspedes nacionales e internacionales. Tres de sus hijas conocieron allí a los que luego fueron sus esposos: Juana a Albert Stutz, Felisa a Isidro Robles (médico y alcalde de Calañas) y Luisa a José de la Rosa, maestro en la localidad.

 

Nos ocuparemos de las personas relacionadas con lo que posteriormente sería la Empresa que gestionaría el Cine Troyano.

Don Alberto Stutz Ammann, llega a Calañas enviado por una firma suiza encargada de la instalación eléctrica en la provincia de Huelva. Se aloja en la Fonda y al enamorase de Juana, decide no regresar a Suiza y quedarse en España. Para poder casarse hubo de convertirse al catolicismo, ya que era protestante. Se celebra la boda en Calañas y del matrimonio nacen dos hijos: Hans (ya fallecido) y Albert. Por su trabajo tienen que trasladarse primero a Ávila y luego a Málaga, no obstante nunca dejan el contacto con el pueblo y deciden fundar el Cine Troyano en 1941, como ya indicamos al principio, encargándose de regentear el mismo, la Señorita Emilia LLanes, hermana y cuñada del matrimonio.

 
 

Miguel Márquez y Emilia Llanes (1951)
Emilia Llanes
                                                                                               
A lo largo de su existencia, casi 30 años, además de proyecciones cinematográficas se realizaron espectáculos de flamenco (se hizo un contrato con la empresa Casas, que llevó a la Niña de Antequera, Juanito Valderrama, etc) y festivales, circos, obras de teatro, actuaciones de magos como Juan García “Garday” (dentro del grupo de Rafael Altamira), bailes con diversas orquestas (Los Hispanos, Crema, Los Jupamadis, etc.) festivales de villancicos parroquiales, pregones de las fiestas de la Virgen, y multitud de espectáculos debido a su buena situación y capacidad. 


Como encargados de las máquinas de proyección estuvieron Don Alonso Vázquez Alonso (Alonso el de Anacio y Pedro el de Eugenia y el padre de Pepe el de la Zarza (trabajó en la Caja de Ahorros), y en la portería y taquilla,  Marina Sánchez Rivera y Emilio Naranjo Soltero (el de la mercería Nati)  y algunos de sus hijos.  
En un libro registro de protección de menores se recogen datos relativos a las proyecciones realizadas desde el mes de julio de 1965 al mes de abril de 1974, y del mismo he sacado algunas conclusiones curiosas:

- La media de proyecciones mensuales era de 5 películas, salvo en los meses de julio (feria) y diciembre (navidad) que se elevaba a 10. 

 

     









- Los precios de las localidades eran al principio de 6 pesetas para adultos y 3 pesetas para niños. Luego, a partir de 1966, se subieron a 10 y 5 pesetas. En 1967, serían 12 y 5 pesetas. En 1972, alcanzarían las 15 y 7 pesetas respectivamente, siendo éstos precios los que fueron de mayor cuantía.


 - Algunos meses había que repetir proyecciones debido a la popularidad de las mismas: Así ocurrió con "El Cardenal", "El padrecito" (Cantinflas), "Tres hombres buenos", "el Supersabio" (Cantinflas), "Miguelín", "Mi canción es para ti" (Manolo Escobar), "El rapto de las Sabinas", "Cuando tú no estás" (Raphael), "Ésta ciudad no es para mí", "Digan lo que digan" (Raphael), "Teniente Robinson", "Un beso en el puerto", "El señor de la guerra", "Destino Estambul 78", "El bueno, el feo y el malo" ......etc.
- La película que menos audiencia tuvo fue la proyectada el día 12 de octubre de 1965 y se trató de "Los inocentes", contando con una asistencia de 45 adultos.
- Las películas que contaron con mayor audiencia fueron:
Flechas incendiarias                     384 (1965)
El terror de la frontera                493  (1966)
Vuelve el norteño                          689 (1966)
Raza de violencia                          711 (1966)
alcanzado colas para sacar entradas que llegaban hasta la calleja de la casa de Alfredo.
 
- Los años de mayor afluencia de personas al cine fueron 1968 y 1969, con una media mensual de 1600 espectadores adultos y 150 menores.

 - Las recaudaciones mensuales eran muy variadas, pero a título orientativo diré que los ingresos podían alcanzar una media de 14.000 pesetas, cantidad que fue decreciendo a lo largo de los años.
Como relataba nuestro amigo Don Manuel Sánchez Pérez en su artículo "Réquiem por el Cine Troyano", "el cine tuvo, como los buenos toreros, muchas tardes de gloria, y en sus muros están grabados los aplausos y los vivas de los grandes espectáculos".
El bar que se encontraba en el interior del cine, entrando a la derecha, era el Bar Cartón, cuya repostería estuvo a cargo de Salustiano primero y luego de José María Pozuelo Fernández.
Cuando se entraba en el cine, a la izquierda quedaban las taquillas y luego la escalera de acceso al "gallinero", zona de pocos asientos y unidad a la sala de proyecciones.
 


A la muerte de Emilia Llanes, en 1964 y coincidiendo con la jubilación de Don Alberto Stutz, el matrimonio se traslada definitivamente a vivir a Calañas y vuelven a llevar  las riendas del cine hasta su cierre definitivo en abril de 1974, año en que se produce también el fallecimiento de Don Alberto en Huelva, siendo enterrado en Calañas. En 1977, Doña Juana Llanes, fallece en Suiza y sus restos están junto a su marido en el cementerio de Calañas donde quiso descansar para siempre.
Hoy, el edificio de nuestro cine de invierno, como antes se llamaba, está vivo, gracias a la gestión de don Manuel Naranjo Arenas, pero por motivos diversos (técnicos, falta de apoyo, exigencias empresariales, etc.) su sueño de ver con actividad el cine, aunque con otro tipo de espectáculos, se ha visto truncada, sin embargo las siguientes fotografías nos dan una idea de "lo que hemos perdido" y "lo que hemos dejado de disfrutar los calañeses" si ese deseo hubiera sido una realidad.


Finalmente quiero agradecer a la señora Elisabeth Stutz su excelente disposición para que tanto el artículo publicado en el digital de Calañas Doña Juana, una calañesa llena de historia , como ésta breve historia tan unida a la sociedad calañesa durante varios años, que me he permito rescatar del olvido, hayan podido ser una realidad. Gracias Eli. 






 Agraceder también a Don Manuel Naranjo Arenas el haberme facilitado el acceso al Cine para la toma de las anteriores fotografías y a Juan José García Romero por haber tenido la idea de sacar a la luz la historia de la casa de la calle Cervantes que tuvo como consecuencia el recordar la historia del Cine.

CALAÑAS, 2016

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