miércoles, 11 de octubre de 2017

El Cementerio Municipal de Calañas



Sabemos que hasta finales del siglo XVIII y como en todas las poblaciones españolas, los enterramientos se efectuaron en el suelo de nuestra Iglesia. Por razones de salubridad pública, la Real Cédula de 1787 aconsejaba a los poderes públicos y eclesiásticos el abandono de dicha práctica, y se construyeran sin demora "cementerios campales" a cierta distancia del casco urbano de las poblaciones, a fin de evitar los trastornos de salud pública que la anterior práctica conllevaba. El 18 de diciembre del año 1807, Don Diego José Roldán, cura más antiguo del lugar, y el Cabildo Municipal  acuerdan que como se hallaba en Calañas el maestro alarife de la Catedral de Sevilla, Juan Blanco, realizando obras en la Iglesia parroquial, sea éste quien señale el lugar apropiado para la instalación del nuevo cementerio y evalúe los gastos de dicha edificación. Debido a esto. el notario eclesiástico de la localidad redacta el siguiente acta:

" En dicha villa, día, mes y año, habiéndosele hecho saber al maestro Juan Blanco concurriese con sus mercedes para el fin propuesto.., pasaron sus mercedes, acompañados de dicho maestro, por ante mí, el notario, a reconocer y a elegir el sitio más cómodo por todo el ejido de ésta Villa, y después de haberlo visto, convinieron sus mercedes, con dicho maestro, elegir para cementerio y enterramiento el sitio que llaman del Santo, pegado a la ermita de San Sebastián, cuya ermita puede servir de capilla, y señaló para el cementerio treinta varas en cuadro, su altura cuatro varas y media y dos tercias de anchura, y se evaluó su costo en 30.000 reales de vellón." 

Los entonces alcaldes de Calañas, Don Pedro Romero Santos y Don Juan Díaz Romero, le envían al cura Don Diego José Roldán la siguiente comunicación el seis de marzo de 1808:

Sr. Don Diego José Roldán:
Como alcaldes que somos de éste lugar, hemos recibido el oficio que se ha servido dirigirnos, de fecha primero de marzo del corriente, relativo a la construcción del cementerio y sobre su contenido a nombre de todo éste Ayuntamiento, entre quienes habemos (sic) tratado los puntos que dicho oficio comprende, uniformemente decimos que, desde luego, por lo respectivo al sitio destinado y demarcado detrás de la ermita de San Sebastián y San Roque, no hay el más leve inconveniente en que dicho sitio sea donde deba hacerse, y por lo tanto téngase concedido por éste Ayuntamiento.., pero en lo que respecta a ayudar para la obra con parte del caudal de éste fondo, no podemos avenirnos en el día, por cuanto el destino de éstos fondos públicos están servidos a lo que únicamente previene el reglamento, sin poder hacer otro gasto alguno que él expresa, sin facultad y licencia del Real Supremo Consejo de Castilla; además de que por la continua calamidad de los anteriores años, se halla éste vecindario en lla mayor infelicidad, y éste Cabildo en los más estrechos apuros para poder satisfacer a las cargas precisas que debe a sus dependientes asalariados y demás gabelas a que están afectos, y no se halla a quien poder cobrar, por la suma pobreza que se toca en todos éstos vecinos, y tal vez se podría hablar en la materia con otros ánimos si vinieran años más abundantes que los que de presente se están experimentando.."

Desconocemos quien corrió con los gastos que conllevaba la realización de la obra del cementerio, ya que no hay documentos que lo aclaren. Creemos que sería el estamento eclesiástico, muy rico por aquellas fechas, el que debió aportar los 30.000 reales.
Así, a partir de 1808 los alcaldes y cura más antiguo del lugar autorizan su uso como Cementerio. No obstante en la Iglesia se enterró hasta el año 1.837.




El 28 de marzo de 1842, siendo Alcalde de Calañas Don Francisco Chaparro, reunidos en el Ayuntamiento un grupo de vecinos para tratar del destino de la inversión de cierta cantidad que se encuentra en poder de la Corporación procedente de la venta del crédito del Papel correspondiente a Diezmos de los años 1837 y 1838, cuyos legítimos dueños no pueden depurarse sus verdaderos acreedores ni mucho menos la de otros fondos procedentes del empréstito que éste Pueblo hizo en los años 1813 y 1814 al Consulado de la ciudad de Sevilla para atender con él al ejército destruido en aquella época, se decide con ellos la construcción de un Cementerio.











En el mes de mayo de 1886 se decide la construcción del nuevo Cementerio encargándose el proyecto al arquitecto provincial Don José Gallego Díaz. El emplazamiento será en el cercado de Don Bartolomé Vélez Baquero, junto al camino de La Coronada, siendo su contratista Don Sebastián Borrero Marroco.

El día 1º de noviembre de 1889, se inaugura el Nuevo Cementerio.

El 25 de septiembre de 1897 se trata del estado ruinoso en que se encuentra el Viejo Cementerio, acordándose la construcción de una fosa común para recoger los restos que se encuentren dispersos. En enero del año siguiente (1898), se acuerda reparar las bóvedas de la Iglesia del Viejo Cementerio.










Está situado al sur de la población, junto a la H-141, sobre un terreno sensiblemente plano, con suave pendiente hacia el fondo. De trazado rectangular, mantiene un primer recinto, en el que se disponen pandas de nichos, un segundo patio en cuyo fondo se levanta la Capilla, y tras ella un tercer recinto, con entrada independiente, para disidentes. Lo rodea una cerca de fábrica enjabelgada, con molduras de ladrillo visto y remates de "flambeaux" cerámicos. En el frente de acceso, la cerca es baja, con zócalo y pilastras de ladrillo, estas últimas con entrecalles y remates cerámicos. La portada tiene frontón triangular y combina la cal y el ladrillo visto. Reja metálica entre pilastras. El primer patio está delimitado por otro frente posterior. La vegetación cuenta con cipreses corpulentos y trébol tapizando el resto. Hay unas pequeñas dependencias en los muros laterales a la altura de la división entre patios. En el segundo recinto predominan los enterramientos en el suelo, alternando series de niños y adultos, con nichos en todo su perímetro. El lapidario se está renovando, destruyendo o reutilizando lápidas, algunas de interés. El cementerio protestante posterior se halla hoy incorporado, mediante un paso. Su ampliación se produjo el año 1927.




La familia del actual enterrador, Juan José Márquez Pérez, ha ejercido durante décadas éste mismo oficio.

CALAÑAS, 2017

martes, 19 de septiembre de 2017

La Cruz de los Caídos

El día 11 del mes de octubre de 1938, por el Ayuntamiento de Calañas, se inician los trámites para la colocación de una cruz en la puerta llamada del porche (puerta de poniente) de la Iglesia Parroquial, solicitando al Arzobispado de Sevilla dicha autorización. 




Desde éste Organismo no demoran la contestación, ya que el día 14 del mismo mes, dirigen escrito a través del Cura Párroco, denegando la instalación.




Pasan los meses y desde el Ayuntamiento se realizan conversaciones a título personal con diversas autoridades provinciales con el fin de poder conseguir lo que hasta ahora parecía algo difícil de alcanzar.

En el pueblo se realizan ya peticiones de donativos para sufragar los gastos que se deriven de la colocación de la cruz, alcanzando la cifra de 1.003,75 pesetas, cantidad similar a los gastos de construcción.




El día 3 de agosto de 1939, desde el Ayuntamiento, vuelven a dirigirse al Sr. Vicario General del Arzobispado de Sevilla, alegando que la citada instalación se realizaría en la vía pública y separada unos tres metros y medio de la puerta de poniente, no siendo obstáculo alguno para la entrada al templo.






Finalmente es aceptada la solicitud de colocación así como la bendición de la misma por parte del Cura Párroco, realizándose las obras por el Ayuntamiento utilizando los planos presentados.




   En la década de los ochenta, la Cruz fue retirada de su actual ubicación y trasladada a los jardines delanteros del Cementerio Municipal.

CALAÑAS, 2017

lunes, 11 de septiembre de 2017

El Kiosco del Paseo Nuevo

Con la idea de que todos los calañeses tengamos conocimiento de como llegaron a nosotros algunas de las cosas que aún perduran en nuestro pueblo (a pesar de que algunos se hayan empeñado en lo contrario), hoy, brevemente, traigo a mi blog EL KIOSCO DEL PASEO NUEVO.


No dispongo de datos suficientes para poder decir si el kiosco lo hizo el Ayuntamiento (que sería lo más probable) o fué construído por la Sra. Rufina.

 
CALAÑAS, 2017

lunes, 28 de agosto de 2017

Calañeses en el Nuevo Mundo



AÑO 1619.- JUAN GIL DE SANTA CRUZ.-  Natural de Calañas, Condado de Niebla, hijo de Juan Gil y de Ana Ramírez. Se quiso examinar de Piloto (para gobernar navíos) de la Provincia de Tierra firme e Islas de Barlovento y que había cursado la carrera de Cosmografía, hecho certificado por Don Antonio Moreno, licenciado, catedrático y cosmógrafo de la Casa de la Contratación.  
   




      


1635.- JUAN GONZÁLEZ MÁRQUEZ.- Natural de Calañas. Se ha encontrado un Auto sobre Bienes de Difuntos en las minas de plata de la provincia de Sultepep (México) donde trabajaban indios y esclavos. Aparecen como herederas, sus hermanas Isabel Suárez y Catalina Márquez. Se encuentra custodiado en el Archivo General de Indias de Sevilla con el código de referencia ES.41091.AGI/10.5.11257//CONTRATACIÓN,385,N.1,R1. 

       




1766.- JOSE GONZÁLEZ CEBALLOS.- Natural de Calañas. Aparece un expediente de información y licencia de pasajero a Indias a su nombre, como mercader y factor, con sus criados Diego Gómez, natural de Calañas, y Gonzalo López, natural del Castaño del Robledo, a Veracruz, llevando relación de su cargamento.  Se encuentra custodiado en el Archivo General de Indias de Sevilla con el código de referencia ES.41091.AGI/10.42.3.303//CONTRATACIÓN,5509,N.1,R1.







CALAÑAS, 2017


domingo, 20 de agosto de 2017

Por el décimo aniversario de su muerte

Tal día como hoy, el 20 de agosto de 2007, a las 8,30 horas, en el Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva, fallecía mi hermano Ramón, a poco más de un mes para cumplir los 58 años de edad.

  Ramón era una de las muchas personas que tuvieron mala suerte en la vida, ya que le fue diagnosticado un tumor canceroso en un riñón, con metástasis a otras parte del cuerpo. Se operó y estuvo luchando por vivir un año y medio, tiempo en el que nunca le oí decir lo mal que lo estaba pasando ni que poco tiempo de vida le quedaba. Luchó y luchó, como otros, con la esperanza de seguir aquí disfrutando de su familia y de sus amigos.
Hoy, diez años después, hermano, sigues tan vivo como siempre, en nuestros corazones y en el recuerdo de los mejores momentos.

CALAÑAS, 2017