jueves, 21 de marzo de 2024

La revolución de octubre de 1934 en el Andévalo

 

De un estudio realizado por Noemí Raposo Gutiérrez publicado en la revista Espacio, Tiempo y Forma de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Huelva en el año 2019 pretendo hacer un resumen de un acontecimiento en el que estuvo inmerso Calañas y que tuvo lugar durante la Segunda República en el año 1934.

Éste tema ha sido tratado por numerosos escritores pero Noemí lo hace a través del estudio de fuentes documentales diferentes, como fueron los expedientes de presos y libros de sentencias custodiados en el Archivo Provincial de Huelva.

En el mes de octubre de 1934, tres años después de instaurada la Segunda República, se produjo una oleada revolucionaria que sacudió a los principales centros obreros de España. Huelva y su provincia acudió a la llamada de las alianzas obreras a la huelga general de octubre. En la cuenca minera onubense los pueblos en su mayoría habían votado el socialismo tanto en las elecciones del 31 como en las del 33.

Como sabemos, el Andévalo es una comarca que se sitúa entre la Sierra de Aracena, la Tierra Llana de Huelva y la frontera con Portugal. El Andévalo Occidental (El Almendro, Alosno, Cabezas Rubias, El Granado, Puebla de Guzmán, Rosal de la Frontera, Paymogo, San Silvestre, San Bartolomé de la Torre, Sanlúcar del Guadiana, San Silvestre de Guzmán, Santa Bárbara de Casa y Villanueva de los Castillejos) y el Andévalo Oriental (Berrocal, Calañas, Campofrío, El Cerro de Andévalo, La Granada de Riotinto, Minas de Riotinto, Nerva, El Campillo, Valverde del Camino, Villanueva de las Cruces y Zalamea la Real) se vieron afectados de una u otra forma por éstos movimientos huelguistas.



A principios de 1934 los problemas de la crisis de trabajo en zonas como Cala, Calañas y El Cerro de Andévalo con multitud de obreros en paro forzoso alcanza momentos dramáticos con situaciones insostenibles. A esto hay que sumar los despidos sistemáticos que se producían en los centros mineros llegando a producirse huelgas muy violentas también propiciadas porque las fuerzas del orden habían sido retiradas.



El 5 de octubre de ese año, desde Asturias se lanza un llamamiento insurreccional secundado por algunos pueblos del entorno minero. Hubo levantamientos mineros, explosiones de petardos, cargas de la Guardia Civil y Guardia de Asalto, intentos de quemar Iglesias, cierre de Círculos Obreros y respuestas de éstas Guardias con registros y detenciones y los que en algunos casos se vieron atacados con armas cortas y bombas caseras.

Durante el mes de octubre sucedieron multitud de sucesos violentos sobre todo en la cuenca minera (Nerva, Riotinto y Salvochea (El Campillo)), con asesinatos, actos de sabotaje y multitud de detenciones, que no voy a relatar. Digamos que fue un octubre negro. Éstos sucesos y el fracaso revolucionario condicionaron en gran parte el transcurso de los acontecimientos posteriores a los primeros días del mes de octubre. La victoria del Gobierno frente al movimiento obrero trajo un sinfín de detenciones así como un cambio de las estructuras políticas de muchas localidades. En la cárcel de Huelva llegaron a ingresar 96 detenidos procedentes de la Cuenca Minera y 26 de El Cerro de Andévalo. Se produjeron la clausura de  todas las Casas del Pueblo, se sancionó a los comercios que secundaran la huelga, se encarcelaron las directivas convocantes de la huelga, etc. Éstas medidas represivas se vieron fortalecidas por el apoyo de muchos ciudadanos que colaboraron con el mantenimiento del orden. Entre los primeros días de octubre y mediados de diciembre se habían producido 362 detenciones, la mayoría relacionados con delitos de carácter revolucionario y sobre todos a los acusados de rebelión, tenencias de armas y explosivos, incitación a la huelga, desordenes públicos, sedición, etc. Haremos constar que muchos de los detenidos en esas fechas fueron puestos en libertad por falta de pruebas.

Aparte de la represión física, las muertes, los encarcelamientos y detenciones, octubre de 1934 traería consecuencias políticas en lo referente a la vida municipal, sobre todo por el "desmoche" (ceses y suspensiones) en los Ayuntamientos y Diputación. Según la vigente Ley Municipal de 1877 era prerrogativa del Gobernador Civil modificar la composición de las Corporaciones, a lo que habría que añadir la declaración del Estado de Guerra del 9 de octubre, siendo las autoridades militares las que asumían el mando, consiguiendo así el restablecimiento de la normalidad y el mantenimiento del orden público. El procedimiento del desmoche se producía al acudir a una Sesión extraordinaria de Pleno un delegado del Gobierno quien después de leer un acuerdo Gubernativo destituía a unos  concejales al mismo tiempo que nombraba a otros que tomaban posesión de sus cargos. Por éstas fechas se nombró a Lerroux ciudadano de honor de municipio y se le rotulaba una calle con su nombre.

El Andévalo fue uno de los lugares donde tuvo gran fuerza el movimiento insurreccional de octubre de 1934 en la provincia de Huelva. Esta revolución fue una respuesta del partido socialista a los resultados electorales de 1933, pues sobre todo en la cuenca minera más del 90% de la población había votado el socialismo y que posteriormente fue uno de los pocos reductos que conservó en los comicios de ese año.  


                                         CALAÑAS 2024

 

 

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