En éste estudio que han realizado, tienen mucho
que ver las Ordenanzas de 1504 para el Condado de Niebla y Ducado de Medina
Sidonia promulgas por Juan de Guzmán, en las que se recogían “usos, costumbres
y reglamentos más antiguos”.
En ellas se dedica un apartado especial a las
fortalezas, al nombramiento de alcaides y sus obligaciones, al armamento, al
avituallamiento y mantenimiento de las fortificaciones.
Para su reparación se recaudaba el diezmo de cal,
ladrillo y teja que se repartían entre las poblaciones que se encontraban en
los lugares más cercanos a los castillos y dentro de su distrito defensivo.
Entre estas poblaciones se encontraba Calañas, con su castillo.
La repoblación de la tierra tiene lugar en su
máxima extensión cuando Niebla se
convierte en Condado. En 1368 Enrique II
otorgó el título de Conde de Niebla a Juan Alonso Pérez de Guzmán, IV Señor de
Sanlúcar, en prueba de agradecimiento por la ayuda prestada en la guerra civil
mantenida con su hermano Pedro I. De ésta forma se incorporaron al condado de
Niebla algunas tierras que antes pertenecían al concejo de Niebla:
“…os doy en dote la villa de Niebla, e su tierra,
Trigueros, Veas, Rociana, Villarrasa, Lucena, Bonares, el castillo de Peña
Alhaje en el Campo de Andévalo, el Alcaría de Juan Pérez, Calannas, Facanías,
El Portichuelo, Paimogo e los demás sugectos a Niebla; e doy os lo con título
de conde….”
De los anteriores citados, Calañas, Facanías,
Portichuelo y Paymogo, no aparecían en documentos anteriores a 1368, por lo que
es de suponer que surgieron a lo largo de la primera mitad del siglo XIV.
Con la muerte de Enrique II, su heredero, su hijo
Juan de Guzmán, III duque de Medina Sidonia, manda a Alonso Fernández
Montemayor a tomar posesión en su nombre
de las localidades del Condado de Niebla, presentándose en los castillos e instándolos a entregar la fortalezas pacíficamente sin contradicción alguna. Se conservan testimonios de tomas de posesión de fortalezas de varias localidades, no así la de Calañas por el mal estado de conservación del documento que impide su consulta. Estas tomas de posesión tuvieron lugar un 27 de agosto de 1492. El encargo del Duque Juan de Guzmán a su enviado fue que se encargara tanto de las
localidades como de “todas las
fortalezas e alto e baxo dellas”. Se carece de documentación de la entrega
de la fortaleza de Calañas al enviado en fecha de 1492, sin embargo hay una
documentación de 1491 donde en el mes de junio, en un pleito de la ciudad de
Sevilla con el Duque de Medina Sidonia y la Villa de Niebla por el Campo de
Andévalo, una amplia delegación del Concejo Hispalense se presentó en Calañas,
“cabe la Iglesia que dizen de Santa María de Gracia", con la pretensión de hacer
cumplir la sentencia del licenciado Coalla y tomar posesión de la localidad.
Luego se trasladaron al castillo:
“… e después desto, a poca ora,
estando junto con la fortaleza de
Calannas el dicho Rodrigo procurador fiscal de sus Altezas de los dichos
términos e sostituto del dicho Diego de Guzman procurador mayor de la dicha
cibdat e estando la puerta de la dicha fortaleza cerrada, pareció encima de una
torre entre las almenas un ome que se dixo por nombre Diego Rodríguez, vecino
que se dixo de Veas, en presencia de mi el dicho escribano, e de los testigos
de yuso escritos. Luego el dicho Rodrigo pregunto a Diego Rodríguez si Gonsalo
de Breuiesca, alcaide de dicha fortaleza, estaua ende, e respondió e dixo que
no estaua ende porque dixo que era ido al dixo lugar de Veas.”
Rodrigo de Arcos anunció a su interlocutor que
venía “ a tomar dicha fortaleza e que le
requería que le abriese la puerta para fazer dicho abto de continuar la dicha
posesión”
Diego Rodríguez anuncia a su interlocutor que: “el non veía venir ende al alcaide de dicha
fortaleza para que se la diese e que por eso non se la podía dar, ni quería
abrir la puerta, porque no lo conoce nin sabe quién es, e que muchas vezes oyó
dezir al dicho alcaide que estaua al seruicio de sus Altezas e del Duque su
Señor”.
Podemos deducir de lo anterior, que los alcaides
no residían en las fortalezas que les habían sido encomendadas. Habían entrado
en ventas, casas particulares, dehesas y tierras, sin embargo, las fortalezas
de Calañas y Peña Alhaje, con sus puertas cerradas, funcionaron como último
reducto y salvaguarda de la autoridad señorial y seguían siendo plenamente
útiles al servicio de los intereses ducales.
El período comprendido entre 1470 y 1510, reinado
de los Reyes Católicos, afectó al conjunto de fortificaciones existentes en el
Condado de Niebla. Se construyeron nuevas e imponentes fortalezas (Trigueros y
Niebla), se realizan importantes obras en las existentes y también se
abandonaron algunas de menos renombre (Alquería de la Vaca, ubicada entre los
ríos Chanza y Malagón).
Don Juan de Guzmán, entre 1506 y 1507, pensó que
el mantenimiento y conservación de las fortificaciones ducales debía constituir
un asunto de interés primordial. Así en las Ordenanzas de 1504, se dedican sus
primeros artículos a las fortalezas. En ellas se especifican en primer lugar
las obligaciones de los alcaides respecto a las guarniciones:
1.-
Primeramente, que los alcaydes que tienen
mis fortalezas por mi mandado tengan continuamente en ellas los hombre que
conmigo tiene asentado, los quales contino estén y residan en ellas,
especialmente tengan portero conocido que sirva aquel oficio y no de otro. Y
qualquiera de los dichos alcaydes que algo faltare de cumplir y no tuviere los dichos hombres, requiéranme
y yo lo demandaré proveer. Y que los dichos alcaydes no sean osados a tomar ni
allegar a cosa alguna de los dichos bastimentos, por manera alguna, ni por
achaque que se pierde, con tanto que si viere que los dichos bastimentos se
dañan o pierden, me lo hagan saber porque yo provea como cumpla a mi
servicio.”
Con el fin de asegurar la conservación de los
edificios, ordena que se dedique a tal fin el diezmo de la cal, la teja y
ladrillo de todas las localidades del Condado, indicando la fortaleza
destinataria en cada caso: “ A la fortaleza de Niebla les darán diezmo Almonte,
Bollullos, Rociana, Veas y Valverde; a la de El Bosque, Lucena y Bonares;
Villarrasa y Trigueros para sí; a la Peña de Alhaje, Puebla de Guzmán, Paymogo,
Osma y el Alosno; a la de Calañas, Villanueva de las Cruces y ella misma; a la
de Huelva, ella misma y San Juan y Aljaraque.
En aquellas fechas se mantuvieron y abastecieron
las fortalezas de Peña de Alhaje y Calañas, si bien no había armas que arreglar
y mucho menos armas de fuego, que tampoco se compraron entonces. Interesaba
destinar allí una guarnición a la antigua usanza para asegurar el control del
territorio, no para hacer frente al ataque eventual de un ejército. La
guarnición de Calañas estaba plenamente operativa, ya que a diferencia de la de
Peña Alhaje, no constan obras de acondicionamiento y consta que se repararon
algunas ballestas que debían guardarse en el castillo. El alcaide de Calañas
recibió las siguientes armas:
- · Una ballesta
nueva y se adobaron otras tres, con un coste de 1200 mv.
- · Cuatro
espingardas nuevas que costaron 1200 mv.
- · Doce lanzas que
costaron 600 mv.
- · 10.000 sardinas
prietas por 1000 mv. Trasportadas en seras por 300 mv.
- · 24 fanegas de
trigo a 7 reales la fanega, 6051 mv.
- · Tocino para 50
días, 7200 mv.
- · 68 arrobas y
media de vino a 50 mv. la arroba, 3425 mv.
- · 5 arrobas de
vinagre a 25 mv la arroba, 125 mv.
- · 4 fanegas de
sal a 70 mv. La fanega, 280 mv.
- · 2 fanegas de
habas a 150 mv. La fanega, 300 mv.
- · 2 fanegas de
garbanzos a 150 mv la fanega,300 mv.
- · 4 arrobas de
aceite a 140 mv. La arroba, 560 mv.
·
- · Hay un apunte
final que cifra el gasto para abastecer la fortaleza de Calañas en 87.367
maravedíes, que se cargaron al tesorero Hernán Álvarez-Osorio y éste hubo de
cobrar por virtud de un mandamiento de los señores gobernadores del alcaide Pedro Díaz de León, que le fueron alcanzados por su cuenta del año pasado de DVIII
años.
- · Aparecen unos
apuntes por pago de Gonzalo Martel por 35727 maravedíes por “trigo, e tocinos e vino e sardinas y vinagre
e sal e havas e garbanzos e aseite e bastina y leña e caxcos e pólvora y armas
que conpró y entregó a Lázaro Bernal, alcayde de la fortaleza de Calañas para
tener en depósito de la misma”.
CALAÑAS 2026