Basándome en un estudio de MARIA LUISA CANDAU CHACÓN, doctora en Historia Moderna por la Universidad de Sevilla, titulado “ Rodrigo Caro, visitador eclesiástico” pretendo hacer una síntesis de lo que supuso el cometido de los visitadores eclesiásticos y su relación con las Iglesias de los pueblos en siglos pasados.
Diré en primer lugar que Rodrigo Caro fue un poeta, historiador, abogado y sacerdote católico del siglo de oro español, que nació en Utrera en 1573 y falleció en Sevilla en 1647. Fue Visitador General del Arzobispado de Sevilla.
Escribió: “ que éste oficio de visitas es muy principal y honrado y que yo no lo merezco; pero él es de sumo trabajo para quién, como yo, lo hace todo, y de ningún provecho, pues le certifico a V.M. que no alcanzo con lo que de el adquiero para vestirme a mí y a mis criados, y se padece lo que sólo Dios sabe tras éstos riesgos de nombramientos de mayordomos y colectores. Dejo caminos y ando cada día como gitanos, con el hato a cuestas, y lidiar con tantos hijos de Adán, cada uno de su condición y todos presumidos de honrados como son sacerdotes….”
La mayoría de los Visitadores, complementariamente a sus actividades personales, ejercían las labores propias de sus ministerios eclesiásticos, así como el cargo de Visitador General del Arzobispado, que entre otras variantes tenía el de monjas, hospitales, cargos, etc.
Las Visitas Pastorales debían atenerse a la normativa recogida para tal fin en las Constituciones Sinodales de 1609 con el título de “Instrucción de Visitadores” de acuerdo con lo establecido en el Concilio de Trento. Su espíritu era el siguiente: “plantar y enseñar sana y católica doctrina; quitar y desarraigar lo que no lo fuere; amparar y defender las virtudes; corregir los vicios; inclinar y persuadir al pueblo a religión, paz y santidad, y ordenar y disponer todas las demás cosas de provecho de las ánimas..”. A ésta normativa había que añadir otras cuestiones materiales como lo eran los asuntos de la fábrica, de sus rentas y la de los patronatos, cofradías, capellanías, que en resumen podríamos decir que las Visitas atendían al conocimiento y control de todos los aspectos relacionados con la vida moral y material de la Archidiócesis.
El título de Prior de Ermitas lo ostentaba un prebendado (eclesiástico con derecho a una porción de bienes de una Iglesia o Catedral) de la Catedral, delegado del Cabildo para todo lo relativo a las ermitas del Arzobispado, santuarios o capillas de pequeño tamaño que no tenían ni tienen culto permanente.
El Prior de Ermitas que gozaba de la Dignidad de Prior dentro del cuerpo capitular, controlaba las cuentas de ermitas autorizando gastos de obras y reparaciones, designaba al ermitaño encargado del cuidado... etc.
En lo referente a nuestra Ermita, en la fecha en que fue fundada la Hermandad, en el año 1713 y anteriormente en 1703, cuando fue solicitado el permiso para su constitución, el Prior de Ermitas del Arzobispado de Sevilla era Don Francisco José Delgado y Ayala.
Desde el mes de mayo de 2014, inicié una serie de toma de datos de las Visitas que se realizaron a la Parroquia de Calañas desde 1681 en adelante, donde se reflejan datos de sumo interés para conocer parte de nuestra historia en relación con el clero y en esa fecha determinada. Estos datos están archivados en los fondos del Archivo Arzobispal de Sevilla, sección Gobierno, serie Visitas y recopilados en sus distintos legajos numerados.
VISITA DE 13 DE ABRIL DE 1681
Ésta visita fue realizada por Don Pedro Castaños de Galindo. Durante la misma hizo un recorrido por los distintos departamentos de nuestra Iglesia:
Sagrario Comulgatorio: el Santísimo Sacramento, relicarios de plata, una cajita pequeña para cuando sale en secreto en casos graves.
Pila y óleos: Visite la pila del bautismo y en ella los óleos en tres ampollas de plata muy aseadas. La pila es de mármol y está en la capilla de Ntra. Sra. del Rosario con decencia.
Libros: Reconocí los libros de bautismos, de esponsorios, velaciones y sus capítulos están en forma.
Iglesia: Ésta Iglesia es de la advocación de Santa María de Gracia y su fábrica es de ladrillos, piedras y mezcla. De una nave la Capilla Mayor y las colaterales son de bóveda. Se está haciendo de nuevo alargando más de la mitad para comodidad del vecindario y ensanchándola. Cuando esté acabada será más hermosa. Tiene tres puertas y una torre con tres campanas grandes y pequeñas. Su órgano, sacristía y demás necesarios.
Altares: Hay en ella 9 altares: el mayor con gradas de azulejos tiene un retablo antiguo dorado y pintado y en un nicho a Ntra. Sra. de Gracia y en lo alto un Stmo. Cristo Crucificado con San Juan y la Magdalena a los lados del mismo.
Del lado del Evangelio: Hay un altar con retablo moderno dorado y un nicho con la imagen de Ntra. Sra. del Rosario y sigue otro con retablo dorado y pinturas del Niño Jesús.
A su mismo lado hay otro con retablo dorado.
Otro con retablo de yeso y tiene un Stmo. Cristo Crucificado.
Sigue otro altar con retablo dorado y en un nicho a San Francisco de escultura.
Del lado de la Epístola: Por el lado de la epístola hay un altar colateral del mayor con retablo dorado. En el sagrario comulgatorio hay una Virgen de la Concepción de talla.
Sigue otro con retablo de lo mismo y en un nicho Ntra. Sra. del Carmen.
Al mismo lado hay otro altar con retablo de pintura y guarnición dorada de las Ánimas del Purgatorio y todos están muy aseados.
Beneficio: Hay en dicha Iglesia un beneficio simple servidero que tiene por anejos a Valverde del Camino y Villanueva de las Cruces que posee Don Pedro de Toledo Albar de Alcalá la Real y lo administra Don Juan García Muñoz racionero (prebendado con derecho a ración) de la Sta. Iglesia de Sevilla y el licenciado Gil González Marqueso y según los informes vale cada año dos mil ducados.
Prestamera: Hay una prestamera (ayuda que se daba a los estudiantes eclesiáticos) que no tiene parte en los arreglos del beneficio y la posee Don Cosme de Mora, Presbítero de Moguer, y cada año vale mil doscientos ducados.
Curatos: Hay tres curatos (división eclesiástica a cargo de un cura) a provisión del Arzobispo: uno para el licenciado Don Juan González Hidalgo, otro licenciado Don Pedro de León y otro para el licenciado Don Diego Romero de San Marcos. Cada uno según los informes vale cien ducados y yo creo valdrán más, perciben los curas todas las primicias y la mitad de las ofrendas y pie de altar de beneficio por pleitos que dicen tienen autorizados.
CALAÑAS, 2020


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