Mi amigo Lorenzo nos dejó hace unas pocas fechas y la Providencia eligió por algún motivo desconocido un día muy señalado, el primero de un nuevo año, año en el que hubiera cumplido los noventa de edad. Siempre te vamos a recordar los que compartimos contigo muchos momentos de nuestras vidas, ya que tu talante animoso y cordial hacía que ellos fueran reconfortantes.
Te acercaste a Calañas compartiendo sacerdocio con Don Antonio Barba Campos a principios de los años sesenta y te incorporaste al Colegio Libre Adoptado de inmediato, donde tu labor con los jóvenes estudiantes pronto dio sus resultados en distintas facetas y entre ellas destaco la creación de aquella Tuna del año 1964 que tanta alegría repartió por nuestro pueblo.
Tus virtudes ya han sido citadas en éstos días por varias personas y no voy yo a repetirlas. Personalmente me quedo con tu cercanía y afecto repartidas en las dos etapas de tu vida.
Descansa en paz donde quiera que estés, amigo.
CALAÑAS 2026

